Viernes, 28 de agosto de 2026
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Una torta que nace del cruce entre dos clásicos: cheesecake con costra caramelizada, paso a paso

La receta que combina la cremosidad del cheesecake con la cubierta crujiente de la crème brûlée admite frutas rojas o helado de vainilla como acompañamiento y exige horno, baño maría, reposo en heladera y un soplete de cocina para el final.

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Cecilia RossiTurismo y escapadas · 28 DE AGO DE 2026 · 2 min de lectura

El cheesecake y la crème brûlée son dos postres con identidades bien marcadas en la pastelería occidental, pero existe una preparación que los cruza y da como resultado un pastel de textura cremosa, base de galleta y una cubierta crujiente conseguida con soplete, el mismo acabado que define al clásico francés. La preparación lleva horno en baño maría y un reposo nocturno en heladera antes de caramelizar la superficie.

La base, el relleno y la cocción

El postre parte de una base de galleta triturada mezclada con mantequilla derretida y una pizca de sal. Esa mezcla se prensa sobre el fondo y las paredes de un molde desmontable de unos 20 centímetros de diámetro, que luego se reserva mientras se prepara el relleno. El relleno combina queso crema a temperatura ambiente con azúcar, huevos, yemas, crema de leche, vainilla y una pequeña cantidad de harina. Se bate todo hasta integrar y se vuelca sobre la base. El horno debe estar a 160 grados centígrados.

La clave de la textura está en la cocción en baño maría. El molde, cubierto con papel aluminio, se coloca dentro de una asadera con agua hirviente hasta la mitad de su altura. Así hornea durante una hora y cuarto. Al terminar el tiempo, el horno se apaga y se deja el pastel adentro con la puerta entreabierta para que enfríe de manera gradual. Luego pasa a la heladera por toda una noche.

El paso final: la costra caramelizada

Al momento de servir se espolvorea azúcar impalpable sobre la superficie y se quema con un soplete de cocina hasta formar una capa caramelizada y crujiente. Sin soplete ese paso no es posible, ya que el horno no genera el calor concentrado que necesita la costra. La receta aclara que el postre puede acompañarse con frambuesas, arándanos o una bocha de helado de vainilla, opciones que equilibran el dulzor de la cubierta caramelizada con la acidez de la fruta o el frío del helado.

Tiempos, temperaturas y accesorios

  • Base: galleta triturada, mantequilla derretida y pizca de sal, prensada en molde desmontable de 20 centímetros.
  • Relleno: queso crema a temperatura ambiente, azúcar, huevos, yemas, crema de leche, vainilla y un poco de harina.
  • Horno: 160 grados centígrados, baño maría con agua hirviente hasta la mitad del molde y cocción de una hora y cuarto.
  • Enfriado: puerta entreabierta dentro del horno apagado y luego heladera por una noche completa.
  • Final: azúcar impalpable sobre la superficie y soplete de cocina hasta lograr la costra caramelizada.

Como cierre, queda la pregunta que deja el propio material de base: si se lo prepara para una celebración o si el cocinero se anima a hacerlo en cualquier fin de semana, sin ocasión especial. La respuesta depende del tiempo disponible y de la disposición a encarar una receta que lleva horno, baño maría y reposo nocturno antes de la caramelización final.

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Cecilia RossiTurismo y escapadas

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