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Pizza al corte en Buenos Aires: seis paradas de mostrador donde la porción se elige y se paga al paso

Un recorrido por pizzerías históricas de San Telmo, Villa Crespo, Boedo, Barracas y Barrio Norte que conservan la modalidad de comer parado frente al horno. Precios, variedades y la distancia desde Rosario para planificar la escapada.

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Cecilia RossiTurismo y escapadas · 27 DE SEPT DE 2026 · 4 min de lectura

La pizza al corte sigue siendo una de las formas más genuinas de almorzar en la Ciudad de Buenos Aires: se elige el sabor en el mostrador, se paga por porción y, en varios casos, se come de pie, con la vista puesta en el horno. La periodista Cecilia Rossi, responsable de la sección Turismo y escapadas de este portal, relevó seis pizzerías con décadas de trayectoria que sostienen esa tradición y que, en algunos casos, la combinan con descuentos por pago en efectivo o con un pequeño acompañamiento que forma parte del ritual.

Dos opciones desde $3.500 para arrancar el relevamiento

En el primer escalón de precios aparecen Pirilo y El Padrino. Pirilo funciona desde 1932 en Defensa 821, pleno San Telmo, y ofrece porciones desde $3.500, con una carta que incluye muzzarella, anchoas, fugazza con o sin queso y fainá. El local no dispone de mesas ni sillas: la comida se consume junto a una larga barra de mármol, con el horno a leña visible al fondo. El Padrino, en tanto, se ubica en Honorio Pueyrredón 1710, Villa Crespo, y cobra $3.500 la muzzarella y $5.500 la fugazzeta con jamón. Abierto en 1978, mantiene la atención de pie y entrega, con cada porción o con cada pizza entera, un trocito de fainá que puede ser simple, picante o de cancha.

Fugazzeta rellena, con dos referencias bien diferenciadas

Para quienes priorizan la fugazzeta rellena, el relevamiento arroja dos extremos. La Mezzetta, en avenida Álvarez Thomas 1321, Villa Ortúzar, cobra $4.500 la porción y funciona desde 1939 sin sillas, con la posibilidad adicional de comprar pizzas precocidas para llevar. Antonito, en la esquina de Carlos Calvo y avenida La Plata, Boedo, lleva la fugazzeta rellena a $7.000. En ese mismo local la muzzarella sale $4.000, mientras que la napolitana y la de verdura con salsa blanca se ubican en $6.000, con un descuento del 10% por pago en efectivo. Tras un cierre prolongado, el negocio reabrió en 2026 con el cocinero Leonardo Díaz y su socio Christian.

La piedra, el molde y el salón con historia

La discusión entre masa fina y pizza al molde aparece en Los Campeones, fundado en 1954 y situado en avenida Montes de Oca 856, Barracas. Su especialidad declarada es la pizza a la piedra, aunque prepara ambas versiones; la muzzarella vale $4.500 y la fugazzeta, $5.500. Desde el local señalan que el mayor movimiento de venta por porción se concentra entre las 12 y las 15, la franja clásica del almuerzo porteño. El Cuartito completa la lista en Talcahuano 937, Barrio Norte: inaugurado en 1934 y administrado por la tercera generación familiar, permite elegir entre mostrador y salón, con precios que rondan los $4.800 para la muzzarella y los $6.000 para la napolitana.

  • Pirilo: desde $3.500, San Telmo, sin mesas, con horno a la vista.
  • El Padrino: muzzarella a $3.500 y fugazzeta con jamón a $5.500, en Villa Crespo, con fainá incluida.
  • La Mezzetta: fugazzeta rellena a $4.500, en Villa Ortúzar, sin sillas y con pizzas para llevar.
  • Antonito: fugazzeta a $7.000 en Boedo, con 10% de descuento pagando en efectivo.
  • Los Campeones: pizza a la piedra y al molde, con pico de venta entre las 12 y las 15 en Barracas.
  • El Cuartito: mostrador o salón, muzzarella cerca de $4.800 en Barrio Norte.

Desde Rosario, el cálculo para llegar a cada local varía: a San Telmo, Villa Crespo, Boedo, Barracas y Barrio Norte se accede por la Ruta Nacional 9 y la autopista Buenos Aires–Rosario, con distancias que rondan los 300 kilómetros y un tiempo de viaje aproximado de tres horas y media en automóvil, sin contabilizar paradas ni demoras en el acceso a la Ciudad. Quienes opten por ómnibus de larga distancia tienen frecuencias diarias desde la terminal de Rosario y un trayecto cercano a las cinco horas, dependiendo del operador y del horario elegido.

Recomendación de temporada: los meses de otoño e invierno resultan especialmente propicios para este tipo de recorrida, ya que el calor no compite con el del horno y las porciones a la piedra o al molde se disfrutan a temperatura adecuada apenas salidas del mostrador. La primavera y el comienzo del verano también son viables, aunque conviene evitar las primeras horas de la tarde en los locales sin aire acondicionado.

Para verificar horarios actualizados, modalidades de pago y eventuales cambios de precios, se sugiere consultar de manera directa en cada pizzería antes de planificar la visita.

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Cecilia RossiTurismo y escapadas

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