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Martes, 6 de octubre de 2026
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Venecia, la heladería de Devoto que atravesó seis décadas sin cambiar de vereda

En Avenida San Martín 6877, el local que abrió en 1965 sigue produciendo helado artesanal a diario, atiende de 9 a 0.30 y mantiene a la segunda y tercera generación de una misma familia al frente del negocio. Un recorrido por su historia, su carta y los sabores que se imponen en el mostrador.

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Cecilia RossiTurismo y escapadas · · 4 min de lectura
Venecia, la heladería de Devoto que atravesó seis décadas sin cambiar de vereda

A seis décadas de su apertura, la heladería y cafetería Venecia se mantiene como una referencia ineludible de Villa Devoto, en la Ciudad de Buenos Aires. El local funciona en Avenida San Martín 6877, a unos 310 kilómetros de la ciudad de Rosario, y abrió sus puertas por primera vez en la primavera de 1965. Desde entonces, nunca interrumpió su actividad y conserva la misma dirección original, convertida en punto de encuentro para familias del barrio y para quienes buscan un alto en la ruta de sabores artesanales.

Una propuesta que combina helado, café y pastelería casera

El establecimiento abre todos los días, de 9 a 0.30, y ofrece una carta que articula helado artesanal, café y tortas elaboradas en el lugar. La conducción del negocio quedó en manos de los hermanos Analía y Adrián Santa María, quienes representan la segunda generación al frente del comercio. Analía, pasteleras de formación, se ocupa de la elaboración de las tortas, mientras que Adrián comanda la producción de los helados, una tarea que asumió cuando todavía era muy joven.

  • Kilo de helado: $25.000.
  • Horario de atención: todos los días, de 9 a 0.30.
  • Domicilio: Avenida San Martín 6877, Villa Devoto, Ciudad de Buenos Aires.
  • Especialidades destacadas: espumón de chocolate, crema rusa y la línea de "venecianos" en chocolate, dulce de leche y crema de vainilla con nuez caramelizada.
  • Opciones sin azúcar: entre cinco y seis variedades disponibles en el mostrador.
  • Sucursal adicional: una segunda boca de atención en las cercanías de la plaza de Devoto.

La producción de helado se realiza a diario en el mismo local, una decisión que la familia sostiene como parte de su identidad artesanal. Entre las especialidades de la casa se destaca el espumón de chocolate, una preparación de textura aireada que se asemeja a una mousse liviana y que integra una carta en la que también figuran la crema rusa y la línea de "venecianos", con sus tres variantes: chocolate, dulce de leche y crema de vainilla con nuez caramelizada.

De acuerdo con lo expresado por los propios responsables del negocio, los sabores más demandados por la clientela son el dulce de leche granizado y el sambayón, dos clásicos que se mantienen al tope de las preferencias a lo largo de los años. La paleta se completa con cinco o seis opciones sin azúcar y con una serie de incorporaciones más recientes, entre ellas variedades inspiradas en golosinas y el chocolate Dubai, que se sumó a la oferta en los últimos tiempos. Pese a la irrupción de nuevas propuestas, Analía Santa María señaló que los gustos clásicos conservan la preferencia del público del barrio.

Una historia atravesada por la familia y por el oficio

La relación de los Santa María con el comercio se remonta a los primeros años de actividad. Rubén Enrique, padre de Analía y Adrián, se incorporó como empleado de los fundadores, Eduardo Bernal y Eduardo Arzac. Con el tiempo, ambos socios se separaron y Rubén adquirió el negocio mediante pagos mensuales, convirtiéndose así en su nuevo dueño. Desde entonces lo sostuvo junto con su esposa, Beatriz Ofelia Fernández, conocida como Betty.

Durante los primeros años, la vida familiar transcurrió dentro del propio establecimiento. La familia dormía en una habitación del fondo, junto a los motores de las máquinas, una imagen que retrata la austeridad de los comienzos. Cuando Rubén enfermó, Adrián asumió las tareas de producción con apenas 17 o 18 años, y tras la muerte de ambos padres, él y Analía continuaron al frente del negocio. Hoy también trabaja Gianluca, nieto de los fundadores, lo que convierte a Venecia en una empresa atravesada por tres generaciones de una misma familia.

En septiembre, la Asociación de Fabricantes Artesanales de Helados y Afines (AFADHYA) le otorgó a Venecia un reconocimiento por sus seis décadas de trayectoria, un aval institucional que se sumó al vínculo cotidiano con los clientes del barrio. Entre ellos hay familias que mantienen la costumbre de acercarse después de comer, y que hoy concurren acompañadas por sus hijos y nietos, configurando una clientela que se renueva sin perder su raíz.

Cuándo ir y cómo contactarlos

Por su ubicación, su horario extenso y la amplitud de la carta, el local resulta adecuado para una visita en cualquier momento del año. La recomendación de temporada pasa por los meses de primavera y verano, cuando la oferta de helados encuentra su pico de consumo y la vereda de Avenida San Martín gana movimiento, aunque la propuesta de café y tortas caseras también invita a una visita otoñal o invernal, en el tramo del día más cercano al atardecer. Para reservas, consultas o pedidos, los interesados pueden comunicarse con el comercio a través de sus canales oficiales en redes sociales, donde la firma publica su carta y mantiene actualizada la información de ambas sucursales.

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